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Caso de estudio: Chechesa

Desde los 12 años Marco Camarena vendía programas en línea. Hoy construye ecosistemas digitales para empresas que no saben que los necesitan.

La tecnología no es la solución. Es la herramienta. El verdadero trabajo es entender qué hay detrás del problema.

Precios mal calculados, clientes sin contexto y proyectos que no cerraban fueron parte del camino. Esta es la historia de cómo Marco transformó Chechesa en una propuesta de valor real, y lo que aprendió en el proceso.

Datos de la empresa

Nombre del empresario: Marco Antonio Camarena Cortés

Nombre del negocio: Chechesa

Sector al que pertenece el negocio: Servicios tecnológicos (desarrollo web y marketing digital).

Servicios o productos que ofrece: 

  • Creación de páginas web
  • Desarrollo de tiendas en línea (e-commerce)
  • Asesoría para creación de contenido en video
  • Apoyo a negocios pequeños para gestionar su propia marca
  • Reducción de dependencia de terceros para contenido digital

Historia del empresario:

Marco Camarena nació en la Ciudad de México en 1987, el mayor de cuatro hermanos, en una familia con estabilidad económica que fomentó desde temprano su curiosidad y disciplina. Aprendió a leer y a realizar operaciones matemáticas básicas antes de entrar a la primaria, y creció con acceso a una computadora gracias al interés tecnológico de su padre, lo que despertó en él una inclinación natural hacia la creación, tanto manual como digital. Fue un estudiante destacado a lo largo de toda su formación, con calificaciones sobresalientes y una actitud competitiva que lo impulsaba a superarse constantemente. En la universidad, profesores clave marcaron su desarrollo: uno avivó su interés por los idiomas y otro, especializado en inteligencia artificial, le enseñó el valor de participar activamente y resolver problemas con iniciativa. A los 19 años fue invitado a impartir clases de programación en la UNAM, experiencia que, siendo sus alumnos mayores que él, le aportó perspectiva, confianza y madurez profesional desde muy joven.

A los 20 años, Marco enfrentó la pérdida de su padre, un momento que, lejos de detenerlo, reforzó su sentido de responsabilidad como hermano mayor y su determinación para salir adelante. Continuó sus estudios con excelencia, adelantó materias y asumió con convicción el rol de referente para su familia. Sus padres le inculcaron desde niño el valor de tomar decisiones propias, sin dejarse llevar por presiones externas, lo que hoy se refleja en su forma de trabajar: con criterio propio, enfoque claro y vocación por el aprendizaje continuo. Marco es un profesional que combina base técnica sólida, experiencia docente temprana y una mentalidad orientada al crecimiento, rasgos que definen tanto su trayectoria como su visión emprendedora.

Historia de emprendimiento

Desde los 12 años, Marco ya tenía claro que el mundo digital era su territorio. Sin manuales ni tutoriales formales, aprendió a programar explorando el código fuente de páginas web, vendiendo diccionarios y pequeños programas en línea desde la Ciudad de México. Al año siguiente creó su primer videojuego, y pronto se unió a Zona Makers, una comunidad de desarrollo que, al cerrar, lo impulsó a cofundar Comunidad Game Maker junto a otros entusiastas.

Lo que comenzó como un proyecto entre jóvenes apasionados se convirtió en la comunidad de desarrollo de videojuegos más grande en español, llevando a Marco a ser entrevistado por medios de otros países antes de cumplir los 20 años. Sin embargo, cuando llegó el momento de monetizar ese esfuerzo, sus socios y él no compartían la misma visión, y Marco tomó una decisión que definiría su carácter: renunciar a lo que había construido antes de traicionar sus principios.

A los 17 años consiguió su primer empleo formal como desarrollador PHP para una revista, viviendo de cerca la satisfacción de entregar un proyecto real. Más tarde, un paso por un gran corporativo en el área de soporte técnico le enseñó, por contraste, lo que no quería: un ambiente que apagaba la iniciativa. El fallecimiento de su padre profundizó en él la convicción de que su trabajo debía dejar huella, no solo generar ingresos.

Fue entonces cuando Marco dejó de buscar ascensos dentro de empresas ajenas y empezó a mirar de otra manera los negocios a su alrededor: veía oportunidades desatendidas, clientes mal servidos y tecnología mal aplicada. Entendió que la tecnología no es la solución, sino la herramienta, y que el verdadero valor está en comprender la necesidad real detrás de cada solicitud técnica.

Esa claridad lo llevó a construir Chechesa, una propuesta que no vende software, sino soluciones integradas a necesidades empresariales concretas.

Aprender a vender fue otro reto que enfrentó de frente: superó el miedo al rechazo entendiendo que un "no" no era personal, sino información valiosa para afinar su propuesta. Con la guía del programa de mentoría, logró articular sus diferenciadores y estructurar sus servicios como un ecosistema coherente.

Marco no llegó al emprendimiento por accidente ni por moda, llegó porque desde los 12 años supo que crear valor era su forma de estar en el mundo.

Los retos que enfrentaron

Dependencia de clientes o ingresos: Dependencia de un solo cliente por proyecto, sin garantía de continuidad ni recurrencia de ingresos.

Problemas financieros y de gestión interna

  • Estrategia de precios muy bajos heredada de una mentalidad familiar que infravaloraba el trabajo, sumada a la presión de una competencia con tarifas muy reducidas, lo que dificulta cobrar precios justos y llevaba a aceptar proyectos con presupuestos insuficientes, generando un desequilibrio entre el esfuerzo entregado y la remuneración recibida.
  • Falta de un método claro para fijar precios desde el inicio, lo que provocaba incertidumbre en cada propuesta comercial y ausencia de procesos definidos para validar la viabilidad de los proyectos antes de aceptarlos.

Problemas comerciales

  • Alta competencia de proveedores con precios muy bajos, lo que dificulta posicionarse por valor y, al mismo tiempo, limita la capacidad de marketing propio para diferenciarse y atraer clientes con mayor presupuesto.

Problemas de comunicación con clientes

  • Los clientes solicitaban soluciones técnicas específicas (como “un sitio web” o “una app tipo Uber”) sin explicar el problema real que buscaban resolver, lo que dificultaba validar si esa era la mejor opción o si existía una alternativa más simple, económica y alineada a una necesidad real del mercado.

Cómo enfrentaron los desafíos

Cambio de modelo de negocio o enfoque

  • Se reorientó el enfoque de "vender barato" a ofrecer valor real, priorizando la satisfacción de una necesidad concreta del cliente con una remuneración justa.
  • Se incorporó el marketing y la comunicación activa como parte integral de la oferta de servicios, reconociendo que el sitio web por sí solo no era suficiente.

Desarrollo de habilidades 

  • Se desarrollaron cuestionarios de preguntas para profundizar en la necesidad real del cliente.
  • Se incluyeron capacitaciones personalizadas como valor añadido en cada proyecto, resolviendo dudas del cliente y generando confianza y recurrencia.
  • Se reconoció que comprender la necesidad real del cliente permitía validar el mercado, ahorrar costos y generar relaciones comerciales de largo plazo basadas en confianza.

Estrategia de precios y definición de cliente ideal

  • Se desarrolló un método para fijar precios basado en tarifas por hora, sueldos de mercado y costos adicionales por empleado, dando estructura a cada propuesta.
  • Ante clientes con presupuesto limitado, se buscó una opción económica que cubriera lo mínimo indispensable, logrando un equilibrio entre viabilidad y calidad.

Uso de herramientas o tecnología

  • Se analizaron los procesos del cliente antes de proponer cualquier solución tecnológica, asegurando que la herramienta respondiera al problema real.
  • Se adoptó la metodología de soluciones mínimas viables: en lugar de desarrollar una app compleja, se validó primero con herramientas simples como un número de teléfono.

Resultados: 

  • Métricas de conversión: Detectó que, en promedio, solo 1 de cada 100 prospectos se convertía en cliente (tasa de cierre del 1%), lo que le permitió estructurar el volumen necesario de envío de propuestas comerciales. 
  • El precio dejó de ser una corazonada. Dejaron de fijar precios al azar y ahora los calculan con base en el costo real de la hora de trabajo, usando salarios de mercado e incluyendo impuestos y gastos administrativos.
  • Estrategia de paquetización: Agruparon los servicios individuales en paquetes integrales, en lugar de venderlos por separado. Esto hizo el proceso más simple para el cliente corporativo, redujo dudas y objeciones, y facilitó el cierre de ventas. Resultado: ventas más rápidas y contratos más grandes.
  • De página web a ecosistema digital: La empresa logró pasar de ser solo una página web a convertirse en un ecosistema digital completo. Ahora ofrece estrategias de comunicación para software, desarrollo de tiendas en línea funcionales y asesoría en contenido de video para redes sociales, acompañando al cliente en todo su entorno digital.
  • Capacitación integrada al producto: Se incorporó la capacitación como parte del servicio tecnológico. Ahora cada solución incluye entrenamiento personalizado para el cliente, lo que mejora la comprensión del producto y aumenta la confianza en la empresa. Esto no solo facilita el uso, sino que impulsa la recompra y la fidelización de clientes.

Recomendaciones del empresario:

  • Sobre productos: Investigar los precios del mercado antes de vender. Si es posible igualar el precio, diferenciarse con valor agregado como recomendaciones o soporte especializado. En productos no fabricados por el negocio, buscar nichos con poca competencia y añadir servicios complementarios (como limpieza o mantenimiento) para aumentar la vida útil del producto.
  • Sobre servicios: Alinear los valores del cliente con los del cliente. Cuando se entiende claramente el diferenciador del servicio, el precio deja de ser el principal obstáculo y la inversión se percibe como más valiosa a largo plazo.
  • Sobre ventas y rechazo: No tomar el rechazo de forma personal. Persistir en el intento y pedir retroalimentación al cliente (qué le pareció, cómo mejoraría o en qué más podrían colaborar) para identificar fortalezas y mejorar continuamente la oferta.

Comentarios sobre el programa de mentoría:

Marco recomienda ampliamente participar en programas de mentoría, ya que ayudan a desarrollar habilidades clave como ventas, comunicación de diferenciadores y estructuración de servicios. Así mismo, contar con mentores es indispensable porque aportan perspectiva externa, ideas y guía práctica para tomar mejores decisiones.

El empresario señala que la mentoría le permitió entender el negocio como un ecosistema de necesidades del cliente, lo que facilita estructurar la oferta en paquetes de servicios y soluciones integrales. A la vez, resalta que el acompañamiento le ayudó a identificar y comunicar mejor sus diferenciadores, como la atención personalizada y la capacidad de ofrecer soluciones completas.