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Pérdidas que empiezan con un clic

En la vida diaria de una MiPyMe casi todo comienza con un clic; una cotización, responder un correo, descargar una factura o revisar un mensaje directo. Pero ese mismo clic, aparentemente inofensivo, puede convertirse en el origen de problemas que afecten tus finanzas, tu información o incluso la reputación de tu negocio. 

Y ahí es donde entra un tema que antes parecía exclusivo de las grandes empresas, la ciberseguridad, un aspecto que se ha vuelto indispensable para cualquier negocio en crecimiento. ¿Por qué? Porque, aunque manejas información valiosa, normalmente cuentas con menos recursos para protegerla. Por eso es importante que conozcas lo esencial para evitar que tu siguiente clic sea el que comprometa la operación de tu empresa.

¿Qué es la ciberseguridad?

La ciberseguridad es todo lo que debes hacer para mantener a salvo la información y los sistemas de tu empresa. Desde lo más básico, como lo son tus correos y dispositivos, hasta tus bases de datos de clientes, proveedores y ventas. Dicho de manera más directa, evita que alguien externo entre, robe o manipule lo que mantiene a tu negocio funcionando. Pero ¿en qué aspectos necesitas enfocarte para proteger tu MiPyMe en el día a día?

Los pilares básicos de la ciberseguridad 

Estos son algunos de los frentes que debes cuidar para reducir riesgos y mantener tu operación segura y estable.

Protección del correo electrónico
Tu correo es una de las principales puertas de entrada para intentos de fraude. Los atacantes suelen imitar mensajes legítimos para engañarte y obtener acceso a tu información.

Seguridad en tus dispositivos
Tus computadoras y celulares forman parte de tu operación diaria, pero también pueden convertirse en un punto vulnerable si no están bien protegidos. Un dispositivo comprometido puede afectar procesos clave o exponer información sensible.

Resguardar datos y respaldos
Tus documentos, contratos, facturas, inventarios y bases de clientes sostienen la continuidad de tu negocio. Cuando esta información se pierde o se daña, puede resultar difícil o imposible restaurarla sin medidas de respaldo adecuadas.

Ejemplos que empiezan con un clic

Los fraudes digitales no siempre llegan disfrazados de algo evidente. La mayoría se cuela en la rutina diaria, en acciones tan comunes que muchas veces pasas por alto. Estos son algunos escenarios de riesgo que se repiten en las MiPyMes.

El correo urgente que se siente familiar
Te llega un mensaje de un proveedor pidiéndote algo de inmediato. La dirección se parece, el tono es el de siempre y el archivo adjunto parece real. Lo abres y ahí empieza el problema, era un correo suplantado, phishing, diseñado para instalar malware.

La factura inesperada que parece legítima
Recibes una factura “pendiente” de un servicio que sí usas. La abres para verificar y, sin darte cuenta, das acceso a tus credenciales o a tu bandeja de entrada. Desde ahí, los atacantes pueden replicar el fraude usando tu propia identidad digital.

El celular compartido
En la operación diaria, le prestas a alguien tu teléfono para revisar un archivo o descargar una imagen. Un clic accidental en un enlace malicioso basta para comprometer apps, autorizaciones o movimientos bancarios.

La contraseña universal que “te hace la vida más fácil”
Un mismo acceso para todo; laptop, celular, redes sociales, ventas, facturación. Es práctico, sí, hasta que una sola filtración se vuelve una llave maestra para entrar a todas tus cuentas.

Los archivos que desaparecen cuando más los necesitas
Una carpeta con contratos, inventarios o facturas se elimina por error o falla técnica. Sin respaldos ni controles de acceso, esa información se pierde de forma definitiva.

Cómo evitar que estas situaciones te pasen a ti

La mayoría de los riesgos digitales se pueden evitar con acciones simples. Invertir unos minutos en proteger tu operación vale más que intentar revertir un clic dado por descuido. Aquí tienes una lista rápida de lo que sí puedes hacer en tu empresa para reducir riesgos:

  • Verifica siempre el remitente antes de abrir archivos o enlaces.
  • Mantén tus dispositivos actualizados.
  • Usa contraseñas distintas y difíciles de adivinar para cada plataforma.
  • Activa la verificación en dos pasos en todas tus cuentas importantes.
  • Evita compartir dispositivos sin supervisión o sin cerrar sesión.
  • Configura accesos y permisos según el rol de cada persona del equipo.
  • Activa filtros de seguridad en tu correo y autentica tu dominio.
  • Haz respaldos automáticos de tus archivos clave en la nube.
  • Revisa tu banca en línea y plataformas de pago con regularidad.
  • Comparte estas prácticas con tu equipo y mantenlas activas.

Después de todo, la mejor defensa es la que se construye poco a poco, con hábitos sencillos y sostenibles que mantienen tu negocio seguro y listo para seguir creciendo.