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Suplantación interna: ¿qué es y cómo manejarla?

Te llega una notificación. Es un mensaje de alguien de tu equipo, la solicitud parece algo del día a día, una autorización más, pero algo en la redacción te frena. 

Esa ligera duda es la señal de que podrías estar frente a una suplantación interna, uno de los ataques más silenciosos, y más comunes, para las MiPyMes.

Qué es una suplantación interna

La suplantación interna ocurre cuando alguien, ya sea un ciberdelincuente o un colaborador con malas intenciones, se hace pasar por un miembro real de tu organización para obtener información, acceso o acciones que faciliten un ataque.

Y no se trata solo de correos falsos. La suplantación también puede presentarse en mensajes de WhatsApp, plataformas de gestión de proyectos, herramientas financieras, sistemas de RH o incluso llamadas telefónicas. Lo más delicado, y peligroso, es que se apoya en la confianza natural que existe en tu propio equipo.

4 riesgos reales para tu MiPyMe

Entender el concepto es un buen inicio, pero comprender su impacto es lo que te permite actuar a tiempo.

  1. Pérdida de dinero y fraude
    Si alguien suplanta a un miembro de tu equipo, puede solicitar pagos urgentes, cambios de cuenta, compras “autorizadas” o reembolsos inexistentes. Un solo mensaje creíble puede comprometer tu liquidez en cuestión de minutos.

  2. Fuga de información sensible
    Si la suplantación funciona, esa persona puede acceder a tus contraseñas, documentos legales, nóminas, datos de clientes o estrategias clave. Es la antesala de ataques mayores.

  3. Daño a la confianza y al clima laboral
    Aunque el ataque venga de afuera, la sensación es de traición interna. Tu equipo puede volverse más reservado, desconfiado o trabajar con más fricción.

  4. Paralización operativa
    Si acceden a tus cuentas clave o manipulan tus procesos internos, pueden frenar tus ventas, tus operaciones o la atención a tus clientes. Para una MiPyMe, esto no es un simple percance, puede convertirse en un golpe crítico.

Cómo manejar una suplantación interna

Construir protección no requiere un departamento completo de TI. Se trata de implementar hábitos claros, protocolos simples y barreras inteligentes.

Define canales oficiales para solicitudes sensibles
Establece dónde deben aprobarse pagos, cambios bancarios, accesos a herramientas o cualquier solicitud crítica. Cuando los procesos son claros y centralizados, cualquier mensaje por fuera de ellos levanta alertas automáticas.

Usa la verificación de identidad en dos pasos entre personas
Antes de mover dinero o compartir información sensible, establece un protocolo de doble validación: 

  • Si la solicitud llega por mensaje, se confirma con una llamada.
  • Si llega por llamada, se confirma por el canal oficial.

Este sencillo paso puede detener más del 80 %
de los intentos de suplantación.

Limita los accesos según roles
No todos necesitan entrar a todo. Asigna permisos mínimos necesarios y revisa cada tres meses quién tiene acceso a qué. Muchas suplantaciones funcionan porque existen accesos abiertos o desactualizados.

Diseña códigos internos de seguridad
Pueden ser frases clave, formas específicas de escribir una instrucción o microprotocolos simples que todo tu equipo reconozca. Estos códigos funcionan como sellos de seguridad que alguien externo difícilmente podrá replicar.

Educa a tu equipo sin sembrar miedo
No tienes que convertir a tu MiPyMe en un bunker, basta con que todos sean capaces de identificar señales como: 

  • Cambios en el tono habitual de un compañero de equipo.
  • Solicitudes urgentes fuera de horario.
  • Mensajes que piden saltarse procesos.
  • Correos que parecen legítimos, pero que presentan ligeras variaciones.

Tu equipo debe convertirse en una red de detección, no en un grupo desconfiado.

Documenta incidentes
Si algo pasó, o estuvo cerca a pasar, regístralo siguiendo este esquema:

  • Qué ocurrió.
  • En qué plataforma.
  • Quién estaba involucrado.
  • Qué se solicitó.
  • Cómo se detectó.

Visto de forma sencilla, la suplantación interna no se combate con tecnología compleja, sino con hábitos claros y un equipo informado. Cuando todos saben qué revisar, cómo validar y por dónde responder, tu MiPyMe deja de ser vulnerable y se convierte en una operación más ordenada, más segura y mucho más difícil de engañar.